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Tributo a Don Juan & Carlos Castaneda – 22

Solo se vive dos veces – Parte 22

CarlosCastaneda

LOS POBRES BEBITOS

(Carlos Castaneda, el legendario brujo habla con Bruce Wagner acerca de Don Juan, de la libertad, del ensoñar, y de la muerte – y las cosas graciosas que suceden camino al infinito)

Conozco personas todo el tiempo que se mueren por contarme sus historias de abuso sexual. Un tipo me contó que cuando tenia 10 años, su padre agarro su pene y dijo, “¡Esto es para coger!” ¡Eso lo traumatizo durante diez años! Gasto miles en psicoanálisis. ¿Acaso somos tan vulnerables? Estupideces. ¡Hemos rondado durante cinco billones de años! Pero eso lo define a el: el es una “víctima de abuso sexual.” Mierda.

Cuando el hombre cayó de rodillas,

se convirtió en el imbécil que es hoy día

Todos somos unos pobres bebitos.

Don Juan me forzó a examinar cómo me relacionaba con la gente buscando que sintieran pena por mi. Ese era mi “único truco.” Tenemos un truco que aprendemos de pequeños y lo repetimos hasta que morimos. Si somos muy imaginativos, tenemos dos. Prende la televisión y escucha los programas de entrevistas: pobres bebitos a fin de cuentas.

Amamos a Jesús -sangrante, clavado a la cruz. Ese es nuestro símbolo. Nadie esta interesado en el Cristo que resucito y subió al cielo. Queremos ser mártires, perdedores; no queremos triunfar. Pobres bebitos, alabando al pobre bebito. Cuando el hombre cayó de rodillas, se convirtió en el imbécil que es hoy día.

Marzo 1994 Details Magazine – traducción Alfonso Estudillo R.

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Tributo a Don Juan & Carlos Castaneda – 11

Sólo Se Vive Dos Veces – Parte 11

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LAS VÍAS DEL TIEMPO

(Carlos Castaneda, el legendario brujo habla con Bruce Wagner acerca de Don Juan, de la libertad, del ensoñar, y de la muerte – y las cosas graciosas que suceden camino al infinito)

Es cansado estar con este hombre. Él esta excesivamente, despiadadamente presente – la totalidad de su atención cansa. Él parece responder a mis preguntas con todo lo que tiene; hay una elocuente urgencia liquida en sus palabras, obstinado y final, elegante, y triste. Castaneda dijo que siente al tiempo “avanzando” sobre él. Uno siente su peso, algo de fuera que no puedes identificar, etéreo y aun así indolente, densamente inerte – como un enchufe o una boya, un corcho flotando pesadamente sobre las olas. Caminamos por Boyle Heights. Se detiene a demostrar una posición de artes marciales llamada las piernas de caballo ligeramente flexionado, como arriba de una silla de montar. Así se paraban en Buenos Aires – en mi época. Todo era muy estilizado. Adoptaban las poses de un hombre ya muerto. Mi abuelo se paraba de esta manera. El músculo aquí debajo -apunta a la parte trasera de su muslo, ahí es donde almacenamos la nostalgia. La autocompasión es la cosa más horrenda”

“¿Qué quisiste decir con el ‘tiempo avanzando’ sobre ti?” Don Juan tenia una metáfora. Nos paramos en el último furgón, mirando las vías del tiempo alejarse, ‘ahí estoy a los cinco años, allá estoy-’ Tenemos tan solo que voltear hacia el otro lado y dejar que el tiempo avance sobre nosotros. De esa manera, no hay a prioris. Nada se presume: nada se presupone; nada esta perfectamente empacado.”

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Nos sentamos en una banca de autobús. Al otro lado de la calle un mendigo sostenía un pedazo de cartón hacia los autos. Castaneda miró sobre el hacia el horizonte. “No tengo un trozo del mañana – y ninguno del pasado. El departamento de antropología ya no existe mas para mí. Don Juan solía decir que la primera parte de su vida fue un desperdicio – él estuvo en el limbo. La segunda parte de su vida estaba absorbida en el futuro; la tercera, en el pasado, la nostalgia. Solo la ultima parte de su vida era el ahora. Ahí es donde estoy” Decidí preguntar algo personal y me preparé para ser desairado. Para ellos, la evidencia biográfica es tan hipnótica como una grieta en la pared – dejando a todos con los dedos sangrando. “Cuando eras niño, ¿Quien era el hombre más importante en tu vida?” “Mi abuelo – el me crío” Sus duros ojos centelleaban “Él tenia un cerdo semental llamado Rudy. Hizo un montón de dinero. Rudy tenia una pequeña cara rubia – bellísima. Solían ponerle un sombrero, un chaleco. Mi abuelo hizo un túnel desde el chiquero hasta la sala de exhibición. Ahí venia Rudy con su pequeña carita, arrastrando su enorme cuerpo detrás. Rudy, con su ‘pincho’ desarmador; veíamos a ese cerdo cometer barbaridades”

¿Cómo era él – tu abuelo?”

Yo lo adoraba. Él era el que hacia la agenda; yo iba a cargar su bandera. Ese era mi suerte, mas no mi destino. Mi abuelo era un hombre amoroso. Él me educó en la seducción a temprana edad. Cuando tenia doce, caminaba como él, hablaba como él – con la garganta constreñida. El fue quien me enseñó a ‘meterme por la ventana’ El me decía que las mujeres correrían si me les acercaba directamente – yo era demasiado obvio. El me hizo ir con las niñitas y decirles: ‘¡Eres tan hermosa!’ Entonces me daba la vuelta y me iba. ‘Eres la niña más hermosa que jamas he visto’ – y rápidamente alejarme. Luego de tres o cuatro veces ellas me decían, ‘¡Hey! Dime tu nombre.’ Así es como me ‘metía por la ventana.’”

Se levantó y caminó. El mendigo se dirigía hacia la zona de arbustos muertos que rodeaba la autopista. Cuando llegamos a su carro, Castaneda abrió la puerta y se detuvo un momento.

Un brujo me hizo una pregunta hace mucho tiempo: ¿Que cara tiene el ‘coco’ para ti? Estaba intrigado. Esta cosa que pensé debería de ser algo oscura, lúgubre, tenia una cara humana – el coco frecuentemente tiene la cara de algo que crees que amas. Para mí era mi abuelo. Mi abuelo a quien yo adoraba.” Entré y encendió el auto. La ultima parte del mendigo desapareció dentro de los arbustos. “Yo era mi abuelo. Peligroso, mercenario, confabulador, mezquino, vengativo, lleno de dudas – e inamovible. Don Juan sabia esto.”