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Tributo a Don Juan & Carlos Castaneda – 18

Sólo Se Vive Dos Veces – Parte 18

Seed of Consciousness - 416831

ENSAMBLANDO LA CONCIENCIA

(Carlos Castaneda, el legendario brujo habla con Bruce Wagner acerca de Don Juan, de la libertad, del ensoñar, y de la muerte – y las cosas graciosas que suceden camino al infinito)

Nos dirigimos en su camioneta hacia el barato edificio de departamentos donde Castaneda había ido a morir.

‘¿Que quieres de la vida?’

“Podríamos ir a tu viejo cuarto” le dije “y tocar a la puerta. Nada mas para ver que pasa” El dijo que eso seria llevar las cosas demasiado lejos.

“‘¿Que quieres de la vida?’ Eso es lo que Don Juan solía preguntarme. Mi respuesta clásica era ‘Francamente, Don Juan, no lo se.’ Esa era mi pose de hombre ‘pensativo’ -el intelectual. Don Juan me decía, ‘Esa respuesta podría satisfacer a tu madre, no a mi.’ Veras, no podía pensar -yo estaba en bancarrota. Y el era un indio. ¡Carajo, coño! Dios, tu no sabes lo que eso significa. Yo era cortes, pero yo lo veía por abajo de mi. Un día me preguntó si éramos iguales. Lagrimas brotaron de mis ojos mientras arrojaba mis brazos alrededor de el. ‘¡Por supuesto que somos iguales, don Juan! ¡Como puede decir tal cosa! Gran abrazo; yo estaba prácticamente llorando. ‘¿Lo dices en serio?’ me dijo. ‘¡Si, por Dios!­ Cuando dejé de abrazarlo dijo, ‘No, no somos iguales. Yo soy un guerrero impecable -y tu eres un imbécil. Yo podría resumir toda mi vida en un momento. Tu ni siquiera puedes pensar”

cuando los brujos ven energía,

la forma humana se presenta a si misma

como un huevo luminoso

Nos orillamos y estacionamos el auto debajo de unos arboles. Castaneda miraba el raído edificio con una extraña ebullicencia, asombrado de que aun siguiera ahí. Dijo que debía haber sido demolido hacia ya tiempo -que su perseverancia en el mundo tenia una rara especie de magia. Los niños jugaban con un gigantesco camión de bomberos de plástico. Una mujer vagabunda paso errante como sonámbula.
El no hizo ningún intento por quitarse. Empezó a hablar sobre lo que significaba “morir en el cuarto verde.” Para cuando dejo ese lugar, Castaneda era finalmente capaz de escuchar sin amarguras las premisas extrañas del viejo indio.

Don Juan le dijo que cuando los brujos ven energía, la forma humana se presenta a si misma como un huevo luminoso. Detrás del huevo- a penas a un brazo de distancia de los hombros -esta el “punto de encaje,” donde fibras incandescentes de conciencia se concentran. La manera en que percibimos el mundo esta determinada por la posición del punto de encaje. El punto de encaje de la humanidad esta fijo en el mismo lugar en cada huevo; tal uniformidad da cuenta de nuestra visión compartida de la realidad de la vida diaria.

Psyco-shaman

(Los brujos llaman a esta arena de conciencia “la primera atención”) Nuestra manera de percibir cambia con el desplazamiento del punto debido a heridas, golpes, drogas o durante el sueño, mientras dormimos. “El Arte de Ensoñar” sirve para desplazar y fijar el punto de encaje en una nueva posición, engendrando la percepción de mundos alternos -completos (“la segunda atención”).

Desplazamientos mas pequeños del punto dentro del huevo están aun dentro de la banda humana y son causantes de alucinaciones y delirios — o del mundo encontrado durante los sueños. Movimientos mas grandes del punto de encaje, mas dramáticos, jalan el “cuerpo energético” fuera de la banda humana a dominios inhumanos. Es ahí hacia donde don Juan y su grupo partieron en 1973 cuando “ardieron desde dentro,” llevando a cabo la impensable afirmación de su linaje: el vuelo evolucionario.

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Castaneda supo de civilizaciones enteras – un conglomerado de ensoñadores – que se habían desvanecido de la misma manera.

Me contó acerca de un brujo de su linaje que tenia tuberculosis – y que era capaz de desplazar su punto de encaje lejos de la muerte. Ese brujo tenia que permanecer impecable; su enfermedad pendía sobre él como una espada. No podía darse el lujo de un ego – él sabia que era precisamente ahí donde su muerte se plantaba esperandole.

Castaneda volteo hacia mí, sonriendo. “Hey…” Él tenia una extraña mirada efusiva, y yo estaba listo. Por tres semanas me había sumergido dentro de sus libros y su contagiosa presentación de posibilidades. Quizá este era el momento en el cual haría mi pacto con Mescalito. ¿O ya habíamos “cruzado a través de la niebla” sin yo saberlo?

“Hey,” dijo de nuevo, sus ojos brillando claramente. “¿Quieres ir a por una hamburguesa?”

Marzo 1994 Details Magazine – traducción Alfonso Estudillo R.

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